viernes, 14 de junio de 2013

Creativa

Desde que dejé la píldora,y comencé a escuchar a mi cuerpo, he comenzado a notar en mí una serie de cambios que me están sorprendiendo enormemente.
Para empezar siento la necesidad de permitir a mi cuerpo expresarse, danzar, saltar, liberarse.
Más de una noche, ya de madrugada, he sentido el impulso ineludible de bailar, y, pese a que nunca me he atrevido a moverme mucho, que nunca he sabido seguir ningún ritmo, peses a que no bailo nunca por pudor, ni si quiera estando sola, repentinamete me encontré danzando en mi cuarto con total libertad. Sin música, sin coreografía, sin luz, sin nadie...
Simplemente siguiendo el ritmo de mi cuerpo, liberándome, haciendo los movimientos que me apetecían, que mi ser me pedía...y nunca me había sentido tan eufórica ni tan libre. Mi percepción me avisó de que había algo más que ese baile...que estaba conectando con algo mucho más profundo...
Esto me ha ocurrido en un par de ocasiones.

En otro momento (también en la noche) me dieron muuuuchas ganas de pintar. Nunca he sido buena en los trabajos manuales, y no diagamos ya en la pintura, pero tenía tantas ganas, que agarré unas témperas viejas y comencé a pintar...sin pensar, simplemente, dejándome llevar. Sobre todo me salieron espirales...de tantos colores, tan en...movimiento. Además, no era capaz de usar pincel, el impulso me llevó a pintar con las manos.
Y no solo en el papel, necesité pintar espirales en mi cuerpo...mi vientre....

He descubierto que me encantan estos arrranques de insensatez. Me encanta, simplemente...dejarme llevar.



0 comentarios:

Publicar un comentario